He imaginado muchas formas de vivir en la pobreza, pero JAMÁS podría haber pensado que hay gente que vive en una situación como la que hoy he visto.
La Chureca es el vertedero de basura del área metropolitana de Managua, vertedero que no sólo cumple la función de lugar donde arrojar y acumular toneladas de basuras, sino que en este caso además, es utilizado por cerca de 300 familias, más de 1000 personas, como lugar, modo y medio de vida. Gente, que desde hace unos 40 años, rebusca cada día entre escombros, desechos hospitalarios, residuos orgánicos, restos de animales de mataderos, contaminación, barro y una nube de humo, producto de la quema de la propio basura; acompañado todo ello, como podreis imaginar, de un olor insoportable y un calor insufrible. A escasos metros de la montaña de basura, en la que hay acumuladas cientos de toneladas de 40 años atrás, están sus casas, recibiendo esa nube de contaminación que proviene del propio vertedero.
El motivo, ganarse apenas 1 dólar al día por vender a pequeños intermediarios los residuos aprovechables, tales como plástico, latas, cartón, telas; que a su vez son vendidos a empresas nacionales que los seleccionan, los empaquetan y los venden, en la mayoría de los casos, a China, para finalmente utilizarse principalmente en empresas textiles.
Pues bien, hemos tenido la oportunidad de visitar este lamentable panorama. Y aunque ya no es lo que era, gracias al proyecto que se está llevando a cabo por la agencia española de cooperación, no nos ha dejado impasible a ninguno ver niños, jóvenes, ancianos, entre una nube de humo y putrefacción, junto a los márgenes del gran lago Managua, junto a buitres y ganado, tapados con gorras, pañuelos, entre las ruedas de los camiones que llegan a verter nuevas cargaciones de basura entre las que se promete el sueldo del día. El resultado de la visita ha sido el silencio, el llanto, la desesperanza, la rabia y las miles de cuestiones que cada uno, en su interior, nos hemos hecho, acerca de cómo puede haber seres humanos que vivan en situación de tan extrema pobreza como para llegar a estados como el que hoy hemos presenciado.
Durante la visita nos ha acompañado Jose Manuel Mariscal, director de la Oficina Técnica de Cooperación española en Nicaragua, además de paisano de Cáceres. También vino con nosotros uno de los empresarios de TRAGSA, empresa pública española que se está encargando de la obra en el vertedero y de las viviendas en las que habitarán cada una de las familias allí asentadas.
De la experiencia de la visita de hoy, prefiero quedarme con lo bueno. El proyecto lleva en marcha dos años y se prevee que para el 2012 esté terminado y esas familias tengan una vivienda y un trabajo digno. En cualquier caso, nunca podré borrar de mi mente lo que hoy he tenido frente a mis ojos y que aún estoy canalizando como mejor puedo. Para ello cuento con el apoyo de todos mis compañeros de viaje y por supuesto, con el cariño de todos los que estais ahí. Os quiero mucho. Un beso.